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miércoles, 5 de abril de 2017

México, Países Bajos e Irlanda sin censura

Había pasado 5 semanas en México. La razón de mi visita era la salud delicada de mi tía, quien meses atrás me había pedido que fuese a verla. Tengo el privilegio de tener una familia que puede pagarme el pasaje de avión sin muchas complicaciones, personalmente yo no podría con mi economía. Muchas personas pensarán que soy una desagradecida por no brincar de emoción por este hecho, ya que conozco personas que desearían poder visitar más seguido su país pero no hay dinero, así que posiblemente tengan razón, pero es que a mí ir a México no me causa mayor alegría. Me agrada ver a mi familia y comer mi comida, pero no me gusta el ambiente de inseguridad que se vive allá y que todos han interiorizado. Me daba miedo ir sola al centro de la ciudad, me molestaba de sobre manera que los hombres me dijeran cosas en la calle, odié cuando alguien se atrevió a tocarme en el autobús, y así mil cosas más que antes no notaba. Pero debo dejarme de quejas, fueron sólo 5 semanas y las disfruté de la mejor manera que pude. Pasé tiempo con mi familia y con los amigos que aún me quedan, eso mantuvo mi mente ocupada.

Salí con amigos a comer, tomar café o sólo a tontear

Fui a Playa del Carmen, en el caribe mexicano, con mi mamá para poder ver a mi amigo Al

Me hice un nuevo tatuaje

Fui a Puerto Vallarta a visitar a mi amiga Linna

Y me corté el cabello, después de haberlo traído largo desde los 11 años

En ese tiempo planeé un viaje con un amigo. Nos iríamos a Irlanda por un mes y sería extremo. Viviríamos con un salario mínimo mexicano al día, eso equivale a 3.80 euros (Si preguntan cuando necesitan para viajar por Europa, todo mundo dice que mínimo unos 50 euros). Generalmente mi presupuesto es de 10-13 euros diarios, pero quería probarme a mí misma que podía hacerlo. La idea era acampar y llevarme mucha comida desde México para no tener problemas. Para mí estaba bien porque yo nunca me había atrevido a acampar sola. Sin embargo en ese instante ocurrió algo inesperado. En mi mente sólo estaríamos juntos ese mes y después él se iría a Alemania y yo continuaría mi eterno viaje, pero al parecer él quería unirse a mi viaje completo. Y la duda sobre todo el asunto fue plantada en mi mente. No me molesta viajar por un tiempo definido con alguien, pero ¿podría hacerlo por tiempo indefinido? Dije que sí, aunque estuviese llena de dudas por dentro.


El día llegó, tenía mis maletas listas y traté de despedirme rápidamente de mi madre y mi hermano, porque nunca se me ha dado el manejar sentimientos. Mi padre había tomado libre el día para llevarme al aeropuerto. Él y yo nos distanciamos mucho desde aquel día en el 2012 que dije firmemente que me quería mudar a Serbia. Sin embargo, en esta ocasión lo sentí mucho más cerca y me dolió despedirme. Traté de hacerlo de la forma más casual y fría que pude, sin embargo estaba feliz porque regresaría a Europa. Siempre había tenido algún motivo para regresar, aunque este fuera tonto. Esta vez sencillamente acepté que lo que hago carece de un propósito tangible porque el viaje es el propósito en si mismo.

Abordé el avión con extrema felicidad, me fui mirando por la ventanilla todo el trayecto hasta la Ciudad de México. Cuando el avión iba bajando y vi ese monstruo de ciudad, pensé en como detestaría vivir en un lugar así, pero en definitiva era algo impresionante para ver. Llegué al aeropuerto y sin mucha emoción fui a esperar el siguiente vuelo que me llevaría a Amsterdam, No estaba emocionada realmente, que no significa que no estuviese feliz. Ir a Europa se volvió tan normal que simplemente lo veía como que era lo que tenía que pasar. Que basura pretenciosa estoy escribiendo hahaha pero tal vez es que soy así.



El vuelo se fue muy rápido, no había nadie más sentado en la fila donde estaba y pude irme acostada y dormida casi todo el trayecto. Incluso me perdí una de las comidas, pero no me importó. Al aterrizar estaba algo nerviosa, no sabía que pasaría en control de pasaportes. Pues bien, no ocurrió nada. Me hicieron un par de preguntas y me pusieron mi sello de entrada. Eran las 5:30 p.m y Rob ya estaba esperándome en la puerta. Rob es un holandés que había conocido en Tinder unos días antes de ir a México. Un chico muy apuesto con el que me había entendido bastante bien y quien me había pedido que pasara unos días con él antes de irme a Irlanda.

En ese momento él sólo era mi amiguito guapo que era muy bueno en la cama. Condujo una hora hasta Utrecht y después de llegar a su departamento no pasaron ni 2 minutos cuando él ya me tenía entre sus brazos en el sillón. Un par de horas después estábamos los dos hablando en el sillón cuando me pregunta si alguna vez había probado el éxtasis. Le dije que no, que aparte de un par de veces que fumé mariguana (y creo que ni siquiera lo hice bien) nunca había probado nada. No sé porque no sólo acepté probarla, sino que quería hacerlo y así pasó. Me dio un cuarto de pastilla y sin miedo alguno me la tragué. Como el efecto tarda bastante seguimos hablando, de verdad que nos entendíamos muy bien. Y después de una hora y media la pastilla hizo efecto. Comencé a mandarle un mensaje de voz a mi amiga Eli y en ese momento comenzó el efecto, no pude terminar el mensaje como quería y sólo le dije que la amaba. Sentía la cabeza en las nubes y las sensaciones en mi piel aumentaron, me sentía más feliz y sucedió algo inesperado. Estábamos abrazados escuchando canciones que significaban algo para nosotros cuando me abrí completamente con él. Le dije cosas que no me atrevía ni a decirme a mi misma, que tenía guardadas desde hacía mucho tiempo. Pasamos mucho tiempo hablando sobre eso y me ayudó muchísimo. ¿Quién diría que las cosas que dije mientras estaba drogada tendrían un efecto positivo que dura hasta ahorita? Pero tuvo un precio, después de esa noche él ya no era sólo mi amiguíto bueno en la cama, lo comencé a ver con otros ojos y eso jamás resulta bien. Hay mucho sobre él que no puedo escribir porque eso es su vida, pero si puedo decir que enamorarse de él es la peor idea del mundo. Pero en esos momentos no vi eso, nos quedaban 4 días juntos y eso era lo único que importaba.

Stamppot, un plato típico holandés y Rob había hecho una olla enorme

Ajá

Nos dormimos a las 6 a.m, por lo que al día siguiente se levantó y se fue directo al trabajo. Me quedé sola escribiendo algunos mensajes en couchsurfing para Cork, porque sabía que ya era muy tarde para escribir a alguien en Dublin. Es una ciudad difícil y hay que escribir con al menos un mes de anticipación, La segunda persona a la que escribí me aceptó, mi día iba muy bien. Esa tarde había quedado con mi amiga Laura y su esposo para cenar y salir. Recordé que me dijo que había probado pozole en un evento mexicano al que fue y que le había gustado mucho, así que desde México llevé una lata de pozole ya hecho, que no es como el original, pero es mejor que nada. Salí hacia su casa y disfruté cada paso, cada calle, cada edificio. Desde hace tiempo estoy enamorada de Utrecht, me hace sentir muy bien el estar ahí.

Llegué y se sorprendió de que llevara comida, pues pensó que saldríamos por bitterballen, un snack riquísimo holandés. Pero igual nos comimos la comida que llevé y salimos a la calle por bitterballen haha ¿Para qué conformarse con una cosa si se puede tener todo? Salimos y como era viernes en la noche todos los lugares estaban llenos. Decidimos caminar un rato para ver si se desocupaba algún lugar, era una noche fresca pero yo estaba de muy buen humor. Me encanta salir con ellos, son muy buenas personas y la pasamos bien. Después de unos 40 minutos regresamos a un restaurante que generalmente tiene menos gente y si, ya había lugar. Después de hablar, reír, tomar fotos y tirar mi cerveza regresamos a su apartamento y a la media noche llegó Rob de su trabajo. Pasó a recogerme y quería conocer a Laura, pero ella ya no quería salir, así que quedó en eso, ganas.



El siguiente día fue un desperdicio, mi cuerpo se sentía pesado y tenía mucho sueño. No podía levantarme, creo que salí de cama a las 6 de la tarde. Cociné un poco de chilorio porque era lo más fácil de hacer y esa comida mexicana que llevaba tenía que acabarse. Me metí a bañar y pasé la tarde en estado catatónico hasta que Rob llegó. Se supone que ese día iría a Amsterdam para ver a Laura y a una amiga suya, pero no pude. Al parecer los efectos secundarios del éxtasis se saltaron un día. Ya con Rob ahí comimos un poco de chocolate y comenzamos a ver una película, los dos nos quedamos dormidos hasta la 1 de la mañana en el sillón, que fue cuando lo obligué a despertarse para irnos a la cama.

Era domingo, pero Rob debía de trabajar más o menos temprano. Él tenía que ir a La Haya, pero antes de eso me dejó en Leiden, una pequeña ciudad entre Amsterdam y La Haya. No hice mucho ahí, sólo caminar y caminar por 4 horas hasta que ya había visto todo el centro. No tuvo mayor impacto en mi vida el ir, fue lindo y ya. Decidí tomar el autobús a La Haya porque me daba flojera hacer autostop y tener que ser sociable. Al llegar la calle principal estaba cerrada debido a un maratón. El teatro al que debía llegar estaba a 5 kilómetros, el tiempo me iba perfecto para llegar a la hora en que Rob tiene su descanso para comer. Estaba sentada frente al teatro usando mi teléfono cuando noté un olor conocido, era él. No lo escuché, pero puedo reconocer olores cuando la persona me importa.


Leiden es una preciosa ciudad estudiantil

Fuimos a la playa tomados de la mano, me encantó, se sentía tan romántico. Pero debía mantener la compostura y no mostrar tanto lo que sentía. Me preguntó mi presupuesto para comer, le dije que era de 10 euros. Mentira, era de 5, pero no quería arruinar el momento, algunas veces vale la pena soltarse un poco, él lo valía. Que si, da risa que diga que 10 euros es el gran sacrificio, pero en mí caso es así, es el precio de mi estilo de vida, que 10 euros signifiquen muchísimo. Fuimos a un pequeño restaurante donde se especializan en crepas holandesas. No lo negaré, estuvo muy rico y fue agradable comer en un restaurante con la playa a un lado y él enfrente.

Estaba enorme! Tenía queso, champiñones, cebolla y tocino.

Después de comer caminamos por el muelle (que es bastante grande y tiene dos pisos) hablando de la vida, me contó un poco más sobre él y sobre lo que le gusta. Yo encantada, me gusta conocerlo más. Hasta que tuvo que regresar al teatro para preparar todo para la siguiente función. Vimos la posibilidad de que yo entrara. El boleto estaba a 92 euros, pero me daban un descuento si él compraba el boleto, por lo que costaría 42 euros. Bastante bien, y lo hubiera pagado, si me interesara más la obra. Era El Rey León, la verdad es que la película nunca tuvo un efecto en mí, así que no lo valía. Hubiese pagado los 42 euros por La Sirenita, por poner un ejemplo. Así que me fui a caminar a la playa, hasta que me cansé y me fui a sentar un rato al muelle y después me fui al teatro a esperarlo por una hora, que suerte que tuviesen wifi.

Vista desde el muelle

El lunes fue su día libre. Se levantó muy temprano y se fue a otra ciudad porque iba a llevar a una chica al doctor. La figura de esta chica no me molestaba al principio, pero ahora lo hacía. Él y yo no teníamos ni tenemos una relación, y él tiene más de una amiguita. Esta chica era al parecer alguien con quien se veía frecuentemente, y él siente como su obligación moral el protegerla, debido a muchas circunstancias que no voy a nombrar aquí. Pues bien, me dolió porque yo sé que la chica no fue sola al medico por puro capricho, pero no tenía derecho a decir nada. Sólo podía ver y morir de celos en el interior. Él era así, yo lo sabía desde el día 1, las ideas que yo me hiciera en mi cabeza eran mí problema.

Me desperté bien a las 8. Me bañé y salí a hacer compras, pues Rob llegaría antes de las 11 y pasaríamos el día en Efteling, un parque de diversiones con temática de cuentos de hadas. Compré lo necesario para hacer bocadillos para el día, los preparé y me vestí. Esperé 5 minutos cuando él llegó y nos fuimos inmediatamente. Fue un día tan bonito, el parque era muy lindo. La entrada es de 37.50 euros, pero como tiene el pase anual, hasta dos acompañantes reciben un 40% de descuento, lo que me vino muy bien.



Era lunes de marzo, así que el lugar estaba casi vacío. Hicimos fila un par de veces pero en general entrabamos enseguida a las atracciones. Me suelen dar miedo las montañas rusas, tanto así que no me había subido a una en años, pero sólo con tomar su mano sentí que podía hacerlo. Jamás me había atrevido a subir a una que diera la vuelta entera, esa donde estas de cabeza como por medio segundo porque me aterraban, y no se lo dije sino hasta que ya estaba arriba. Pero mientras sujetara su mano no tenía miedo. Paseamos por el bosque de las hadas viendo representaciones de cuentos, nos sentamos a comer lo que había preparado, y caminamos y caminamos. Las horas se pasaron tan rápido y estaba tan encantada que incluso olvidé que ese día llegaba Link, con quien viajaría a Irlanda.

El parque cerraría en 5 minutos y nos fuimos de regreso a Utrecht. A pesar de que yo debería de estar en Amsterdam, nos tomamos nuestro tiempo para despedirnos. Después de eso le dije a Link que tenía que hacer la facturación en linea, porque si te la hacen en el aeropuerto tiene un costo de 45 euros. Por alguna razón que desconozco no pudo ni hacer eso, tuve que hacerlo yo. Rob me dijo que si ni eso podía hacer solo, me esperaba un largo viaje, asentí algo molesta. Me metí a bañar, imprimí los pases de abordar, terminé de arreglar la mochila y en todo ese tiempo no dejaba de quejarme sobre Irlanda. No quería irme, resentía ese viaje. Ya no estaba emocionada ni nada, se había vuelto algo que tenía que hacer y no algo que quisiera hacer, Y posiblemente hubiese perdido el vuelo a propósito, sino fuera porque sentía una obligación moral para con Link, y también lo resentí a él.

Traté de no llorar durante el trayecto al aeropuerto. Llegamos y le buscamos, al final Rob y yo nos dimos un largo abrazo, no quería dejarlo ir, no quería quedarme ahí, pero tuve que hacerlo. Y ahí estaba yo, con un pensamiento totalmente irracional culpando a Link por alejarlo de mí. No tenía sentido, no era verdad, pero así lo sentí en el momento y ese fue el principio de todo lo que pasaría en días posteriores.


Ahí estaba yo, con el corazón destrozado en el aeropuerto con alguien que nunca muestra sentimientos y se burla de ellos. No podía expresar nada, tenía que guardármelo todo y así lo hice. Un rato después Link me dijo que no le habían dejado pasar la tienda de campaña en México por las varillas de metal que traía ¡Perfecto! al diablo la idea de acampar. Ahora era si o si encontrar anfitriones en couchsurfing pero, había lugares a los que iríamos donde no había ciudades y se necesitaba una tienda. La verdad es que no quería pensar en eso esa noche y no le di más vueltas. Esa noche hablé con Eli, quien vive en Armagh, y le dije que no teníamos donde quedarnos en Dublín, así que sería tratar de pasar la noche en un Mc. Donald's o algo. Me dijo que estaba loca y que me fuera para su casa. Me sentía tan mal física y emocionalmente que acepté.

El vuelo saldría al día siguiente en la mañana, por lo que buscamos algún lugar lejos de la gente para dormir. Por lo general no tengo problemas para dormir en los aeropuertos, pero esa noche los tuve. Apenas pude conciliar el sueño un par de horas, sentía que todo me dolía y no me podía acomodar. Fue una noche terrible, la peor de todas en un aeropuerto. De repente estaba sentada en un Burger King a las 6 de la mañana, supongo que eso era mejor a fingir que dormía y las hamburguesas de nuggets de pollo saben bien y sólo cuestan un euro. El tiempo pasaba lentamente, me aburría mucho y el Internet no me entretenía.


Por fin eran las 8 y podíamos hacer el check in. Cuando se viaja por Ryanair y no se es parte de la comunidad europea, debes pasar a ventanilla a que te sellen el control de visas. Es un proceso que tarde un minuto sino se necesita visa. Poco después estábamos sentados dentro esperando la hora de abordar. Y una vez más el reloj no avanzaba, además estaba nerviosa porque mi mochila era de 48 litros y me parecía muy grande, había leído que a veces lo máximo que aceptaban eran 45 litros. Pero esperaba que todo fuera a ir bien.

Una hora antes de la salida, fuimos a la puerta de abordaje que ya estaba abierta. Al final no me dijeron nada por mi mochila y me subí al avión. Como hicimos la facturación en distintos días, nos tocaron filas diferentes. No me importó, me fui casi todo el vuelo dormitando y escuchando música. Fue un vuelo de dos horas, y como es una aerolínea de bajo costo, ni agua te ofrecen...a menos que pagues.

Llegamos a Irlanda y yo estaba muerta de miedo con el control de pasaportes. La ultima vez que fui a Irlanda se habían puesto muy pesados y me hicieron miles de preguntas, no quería pasar por esa tortura de nuevo. Llegamos a la parte donde dividen a quienes tienen pasaporte europeo y no europeo. Nuestra fila era más corta pero sólo había una caseta trabajando, mientras que para los europeos había varias. No dejaba de temblar y sudar, no quería que nada malo pasara. Estuvimos casí una hora ahí cuando por fin fue nuestro turno.

-¿Por cuanto tiempo se quedan en Irlanda?
-Una semana
-¿Qué van a hacer aquí?
-Visitar a una amiga y celebrar San Patricio.
-¿Tu amiga es irlandesa?
-No, venezolana, aquí vive.
-¿Y qué hace?
-Un doctorado en astro física.
-Oh wow, bienvenidos *sella pasaportes*

Y ya, eso fue todo. Así de fácil así de rápido. Por fin podía respirar tranquila. Caminamos hacía la salida del aeropuerto, ahí hay una estación de autobuses donde se puede hacer autostop. Hice el letrero de Armagh y saqué mi pulgar fingiendo una sonrisa. Habremos esperado unos 15 minutos, tal vez menos, hasta que una mujer se detuvo. Dijo que iba a otro lugar pero nos podría adelantar unos kilómetros hasta Drogheda. Aceptamos y subimos. Era una danesa casada con un irlandés. Estaba regresando de un viaje para visitar a su familia, y en el asiento trasero llevaba a su hija que tenía menos de un año de edad. Ella había estado en México y había estado haciendo autostop en China cuando era más joven. Muy agradable, aunque su hija dio problemas pues se puso a llorar. Nos paramos en una gasolinera para que pudiera calmarla, porque eso de que condujera volteando hacia atrás no era bueno par nadie. Al final la niña no se sentía tan mal conmigo así que me mandaron al asiento trasero hasta llegar a Drogheda.

You bet bitch!


Ahí estuvimos esperando más de una hora, nadie se detenía, sólo unos "graciosos" que nos ofrecieron llevarnos a Dublin. Ahora, generalmente en estas situaciones yo misma tengo que darme ánimos. "Vamos Alejandra, si se puede" "ya verás que pronto pasa alguien" "Siempre hay alguien que va en esa dirección, sólo hay que esperar", porque la verdad es que es cansado y difícil. sobretodo después de no dormir. Pero ahora tenía a alguien junto a mí diciendo: "Creo que este no es un buen lugar" "Aquí nadie se va a detener" blablabla ¡Coño! no me eches para abajo el animo que de por si es difícil de mantener. Me comencé a poner de malas.

Finalmente un señor se paró, pero iba hacia Slane. Nos dijo que tal vez tendríamos más suerte porque así podíamos ir a la carretera, ya que es ilegal pararse en la autopista. Decidimos subir ya que lo que estábamos haciendo no estaba funcionando. El señor resultó ser muy buena onda, nos contaba de su juventud cuando estaba en un grupo de rock e iba por todo el país tocando, y todos los tipos de alucinógenos que había probado. Nos dio consejos sobre que visitar y nos explicó un poco sobre el nombre de ciertas ciudades, Finalmente decidió llevarnos a Dundalk, en el norte, porque al parecer no tenía nada mejor que hacer, o eso fue lo que nos dijo.

Supuse que lo mejor sería escribir Newry del otro lado del cartel, ya que era el siguiente pueblo. Y sí, no pasó mucho tiempo antes de que un señor mayor se detuviera. El acento irlandés es un  poco difícil, sobre todo el de Irlanda del Norte, pero cuando se trata de personas mayores, es imposible. Me costaba mucho entenderlo y muchas veces sólo asentía y sonreía. Aunque fue buena onda y nos dejó en la carretera a Armagh. Comenzamos a caminar buscando un buen lugar para detenernos cuando una mujer con sus dos hijas se detuvo. Eran muy agradables, irían a pasar el fin de semana a la costa oeste. La señora nos dijo que una vez le dio aventón a un hombre que se había escapado de un hospital psiquiátrico hahaha pero que a nosotros nos vio muy mochileros, por eso se detuvo. Fueron menos de 30 kilómetros y nos dejó casi al frente de la casa de mi amiga. Creo que nos tomó 6 horas llegar, pero ya estábamos ahí.

La tarde se fue tranquila. Eli tenía los ingredientes para hacer garbanzos al curry y ellos cocinaron mientras yo perdía mi tiempo en el teléfono y tomaba café. La tarde y noche fueron tranquilas, sólo hablamos. Estaba contenta por ver a Eli de nuevo, era como regresar a casa, sin embargo algo no se sentía bien.



Al día siguiente salimos a recorrer Armagh, que a mi me daba algo de igual porque ya había estado ahí mil veces. En la mañana Eli tenía que correr para no perder el autobús y tenía que cerrar la casa, y Link no se apuraba, le decía que ya porque era YA y parecía darle igual. Al final lo saqué a que acabara de hacer sus cosas afuera para que Eli pudiera irse. Nosotros hicimos autostop, por suerte nos recogieron a los dos minutos y de hecho vi a Eli en la parada haha el señor nos dijo que el también lo había hecho de joven y le daba pena dejarnos en la carretera. Al llegar caminamos por las calles, fuimos a que Link cambiara su dinero, compramos su desayuno y después tratamos de ir a una ciudad cercana llamada Omagh. Un fracaso total, la carretera estaba vacía. La verdad no lo intentamos demasiado tiempo porque tampoco podíamos quedarnos allá hasta muy tarde y era mejor usar el día para hacer otras cosas. Regresamos al centro para hacer autostop al parque Gosford, no sin antes pasar a ver a Eli a su trabajo para saludar. Al parecer decidió quedarse a trabajar hasta tarde y nos dio la llave de la casa, a la que por fin le saqué copia.



Esperamos aproximadamente 20 minutos hasta que alguien se detuvo y nos llevase al parque. Era un taxista, aunque no estaba de servicio en ese momento. Nos dejó en la entrada del parque y nos metimos a hacer el recorrido corto de 4 km. Me sentía bien en la naturaleza, había tanta calma. Al finalizar el recorrido en el parque fuimos hacia Markethill a comprar algo para preparar comida. Básicamente sólo compramos huevos y leche. Llegamos muertos a casa, puse en el microondas un tamal que traje de México y eso comí, no quería esforzarme en hacer nada más complicado. Eli llegó a las 11 de la noche, así que nos desvelamos hablando.


Todos nos despertamos bastante tarde, Eli perdió el autobús que pasa cada dos horas, pero tenía que llegar antes de las 4 p.m a Armagh para poder tomar el autobús a Belfast y estar a tiempo en el aeropuerto, pues iría a Inglaterra a pasar el fin de semana con su novio. La acompañé a hacer autostop porque aún no le convence enteramente hacerlo sola. La verdad es que esperamos bastante tiempo e incluso pensó en irse en bicicleta, pero por suerte dos mujeres nos llevaron. Al parecer eran amigos de un compañero del trabajo de Eli. Diría que el mundo es un lugar pequeño, pero es que Armagh si que lo es.

Ella tenía cosas que hacer así que nos despedimos y yo me fui a comprar un par de cosas a la tienda para poder hacer más arroz con garbanzos al curry. Y de nuevo a hacer autostop, que cansado que es. Cuando iba llegando a la parada de autobús comenzó a caer granizo, menos mal que duró sólo un par de minutos. Esperé como 5 y un señor me llevó. Era un señor genial, me contó que en verano irían unos amigos y él a recorrer Marruecos en motocicleta, y que cada año trataban de irse a un lugar distinto.

En fin, llegué y comenzamos a cocinar. Yo sólo corté cosas y ya,porque se supone que Link era el chef gourmet. Pues bien, estaba en mi celular cuando veo que comienza a mover el arroz. ¡Pero si el arroz no se mueve! al final quedó asqueroso y los garbanzos desabridos, ni hablar, había que comer. Me sentía cansada y me fui todo el día al cuarto, no me sentía con ganas de hablar ni nada. Sólo yo y mi laptop hasta quedarme dormida.

Al día siguiente no me sentía tan bien, pero era 17 de marzo y quería celebrar San Patricio en Dublín.  Herví mis 6 huevos en la mañana, que serían mi comida del día, y fue cuando descubrí la olla donde el día anterior había sido hecho el arroz, estaba totalmente raspada, o sea, había que haber hecho eso con odio para que quedara tan mal. Tal vez me dio más rabia de lo que debería, pero exploté. Me sentí super mal porque si bien yo no le hice eso a la olla, yo había traído a quien si lo hizo. Le dije que le dejara por lo menos 5 libras para pagarla recibiendo un ¿Es enserio? como respuesta, así que yo le dejé 10 libras a Eli por si el otro no se las quería pagar.

Estaba lloviendo un poco pero aún así salimos. Primero teníamos un letrero que decía Dublín, pero nadie se detenía y además se deshizo con la lluvia. Regresamos a la casa y esta vez tuve la idea de hacer uno que dijera Newry y otro que dijera Dublín. Supongo que funcionó porque a los 5 minutos nos recogieron y nos dejaron en la entrada de la autopista a Dublín, donde no esperamos ni dos minutos antes de que una pareja con su hijo pequeño pararan. Excelente, porque hacía frío y todo estaba mojado. Fue un viaje extraño, el niño parecía asustado con nosotros y yo estaba muy cansada como para mantener una conversación coherente durante el trayecto. Sólo quería llegar al destino, ver el desfile y dejas que lo que tenía que pasar pasara.

Para esto una chica mexicana, Bea, de un grupo en fb sobre viajes y yo habíamos comenzado a hablar. Ella estaría en el desfile y quedamos de vernos ahí. Nos tomó unos 40 minutos encontrarnos, pero finalmente teníamos un buen sitio para ver, y que bueno, porque yo soy bajita y hubiera sido imposible ver algo estando en segunda fila. El desfile comenzó y a pesar de ser lindo no era la gran cosa. La emoción residía en el hecho de estar en Dublín durante el día de San Patricio y no en la celebración en sí.



A mitad del desfile comenzó a lloviznar, no fue un gran problema pero si me dio algo de frío. El desfile prosiguió, la gente seguía gritando y aplaudiendo, todo mundo con una sonrisa. La música, los colores, los carros alegóricos y la gente bailando fueron pasando uno tras otro animadamente.  Me divertí, pero aún había algo que no estaba bien. Finalmente el desfile terminó con un montón de gente en bicicletas. Tomamos nuestras mochilas mojadas y nos fuimos a buscar un McDonald's, pues necesitábamos algo barato y un lugar caliente.

Vista desde el segundo piso de McDonald's

Caminamos por la zona de Temple Bar. Era difícil moverse, la calle se revestía de personas vistiendo verde, muchas de ellas tambaleantes debido al alcohol. Finalmente llegamos a nuestro destino, que estaba lleno. Los de seguridad, siendo bastante groseros por el estrés, nos gritaban que nos moviéramos. Cuidaban que sólo pasaran al segundo piso las personas que habían comprado comida, por lo que después de mil problemas, logramos llegar a arriba. Bea nos había comprado una hamburguesa a Link y a mí, aún no sé porque lo hizo y me dio pena que lo hiciera, porque a fin de cuentas ella también viaja con un presupuesto limitado. Agradecí la comida y estuvimos ahí una media hora. Salimos a buscar otro lugar cálido, por lo que terminamos en un Starbucks, ya que si no consumes nadie te dice nada. Estuvimos hablando hasta que Bea se tuvo que ir a ver a una amiga y a mi se me ocurrió usar la opción Hang out de Couchsurfing, que es para personas que quieren hacer algo en ese momento.

Un polaco viviendo en Dublín me contactó y quedamos de ir a una reunión de couchsurfing que sucedía en ese momento a 20 minutos caminando del centro. Puesto que el Internet del lugar no era el mejor, no se cargaban las fotos y no tenía idea de como lucía este chico. Lo bueno es que él si me reconoció. Cuando llegó a donde estábamos nos encaminamos al lugar.

Era un pub agradable, no estaba lleno ni se sentía la festividad del día de San Patricio. Estaba sentada cuando de repente una Guinness aparece frente a mí. El chico polaco nos había comprado una. Por norma general no me gusta la cerveza ni un poco, pero no iba a despreciar algo que ya me habían comprado, así que aunque no quisiera lo agradecí y me la tomé. Admito que no estaba tan mal, hay cervezas que no puedo ni oler, pero esta me la pude acabar, aunque me tomara mi tiempo.


En algún momento comencé a hablar con un chico, y me pasé casi toda la tarde hablando con él. Me enteré que era español después de una hora, pero de igual forma seguimos hablando en inglés. Le conté sobre mi estilo de vida y él me dijo que también le encantaría vivir viajando, y que tenía los medios para hacerlo, ya que trabajaba remotamente, así que podía hacerlo desde cualquier parte del mundo con Internet. Sin embargo su novia de toda la vida no quería esa vida, ella era de esas personas que aman la estabilidad, y como él apreciaba más su relación que sus ganas de ser nómada, pues ahí estaba.


Dieron las 10 de la noche, y por cuestiones del destino, que no son tan del destino, terminamos caminando con Bea hacia donde ella se estaba quedando. Dormimos de incógnito en un lugar y a primera hora de la mañana, antes de que nos viera alguien que no nos debía de ver, partimos hacia Cork. Agradecí a Bea por darnos techo, pues ya me había hecho a la idea de dormir en la calle. Hay cosas peores en esta vida. En fin, había leído en hitchwiki, algo así como la wikipedia del autostopista, que debíamos tomar un autobús a las afueras de la ciudad. Busqué la ubicación en google maps y caminamos hacia la parada por aproximadamente una hora. Todo ese tiempo estuve callada, seguía sintiendo que algo iba mal.

Al llegar nos dimos cuenta que ya estábamos a las afueras de la ciudad, y la carretera para Cork no estaba muy lejos. Decidimos probar en una parada de autobús, a los 20 minutos un par de chicos se detuvieron. No iban hacía Cork, sino a Limerick. Yo había leído que antes de que la carretera se separe hay una caseta de cobro, donde nos podían dejar para buscar otro aventón, por lo que subimos al auto.

Al final no había lugar alguno donde bajarse, sería peligroso y posiblemente ilegal. Terminamos yendo hacia Limerick, pero sinceramente valió totalmente la pena. Estos chicos eran unos apasionados de su cultura e historia. Nos contaron mucho sobre su idioma, estilo de vida, la situación de Irlanda e Irlanda del Norte (o como ellos la llaman, los 6 condados tomados) y nos llevaron a las ruinas del castillo de Dunamase. Uno de los chicos era descendiente de personas de esa zona, así que conocían bien el lugar.


Nos dejaron en un sitio cerca de la carretera hacia Cork, en embargo no tenía idea de donde pararme para que los carros pudiesen detenerse. La zona se veía mal y no sabía que hacer. Pensé en ir a una carretera secundaria, que estaba a una hora de camino. Fuimos hacía allá y cambié de opinión, había un centro comercial, así que entramos para buscar wifi. Me conecté enseguida y me metí a hitchwiki, al parecer estábamos en el lugar correcto, sólo teníamos que caminar más adelante, después de una rotonda, pues ahí los carros tendrían donde detenerse.

Caminamos de nuevo hacía ese lugar, me sentía tan cansada, más de lo habitual. Llegamos y caminé, pero al llegar a la rotonda había un enorme letrero que decía que no se permitía el paso peatonal. Al parecer podía ignorarlo, pero en ese momento yo no lo sabía. Regresamos al mismo punto donde habíamos comenzado esperando lo mejor. Los carros pasaban y pasaban, pero ninguno se detenía, incluso pensé en mandar todo al diablo y tomar el autobús. Finalmente un señor nos habló desde el hotel que estaba a nuestras espaldas. Nos dijo que el lugar era horrible y que nos podía llevar a uno mejor.  Fue un gran alivio, por fin nos moveríamos de lugar. Condujo aproximadamente 10 minutos, y fue ahí que me di cuenta que pasarse la rotonda no era tan peligroso... tan.

El señor iba a ir a nadar antes de ir a casa, pero decidió hacer su obra buena del día. De verdad estaba muy agradecida. Después de que nos dejara en un lugar perfecto, pasaron 5 minutos cuando un chico pelirrojo nos llevó. Era muy agradable y lindo, estuvimos hablando de lo que iba a hacer en Cork y lugares que nos recomendaba, Él vive en Galway, pero se reuniría con unos amigos. Me dijo que mi acento era muy sexy y yo sólo reía. Sinceramente creo que esa hubiese sido la primera vez que le hubiese dado mi teléfono a alguien en la carretera si hubiera estado sola. Pero no lo estaba...

Llegamos a Cork, me dio muchísima pena porque al parecer google maps se equivocó y nos mandó a la entrada de un estacionamiento y no a otra calle. Me ofrecí a pagar el boleto ya que el chico iba para otro lado, pero nos dijo que no era necesario. Bajamos del coche y por fin habíamos llegado. Busqué wifi por la ciudad para avisar a nuestro anfitrión y saber si estaba en casa. Lo estaba, así que caminamos 15 minutos hasta llegar a su puerta.

Un vistazo a la ciudad de Cork

Nuestro anfitrión era un polaco que vivía con su novia rusa y dos compañeros de casa, una chica italiana y un chico de no me acuerdo donde. Nos presentamos, dejamos nuestras cosas, comimos y salimos. Yo comí de mi comida, Link de la de los anfitriones.  Fuimos directamente a un pub donde pasaríamos todo el día. Mi idea era pedir una cidra y tomarla poco a poco para que me durara lo más posible, ya que salir a beber en Irlanda no es nada barato.

Pues adivinen quién pagó por todo, nuestro anfitrión. No sé porque me daba tanta pena que pagara él. Nunca se lo pedí ni le dije de nuestro estúpido plan de vivir con menos de 4 euros por día, lo hizo porque quiso, pero yo me sentía mal, no sé porque. El caso es que terminé emborrachándome, llorando y demás. Por fin dije abiertamente que no me sentía bien haciendo este viaje, que extrañaba Utrecht... a Rob pues, que era muy raro no viajar sola y no me podía acostumbrar, que sentía una carga enorme, esa que sientes cuando debes hacerte cargo de alguien y que quería parar. Ahí estaba yo, en un lugar completamente amigable, donde te puedes sentar en la mesa de unos extraños y comenzar a hablar como si nada, y yo estaba en un rincón siendo miserable.Terminamos la noche en un local comiendo kebab de borrego.

Esa es mi cidra favorita en todo el mundo,es muy dulce, casi no se siente el alcohol

Nuestro anfitrión y su novia

El plan de ese domingo era ir a la costa sur a hacer Kayak con unos amigos de ellos, jamás en mi vida había hecho algo así, Tuvieron que prestarme ropa adecuada porque hacía mucho frío y moriría con mis vestidos. El recorrido duró una hora y al llegar quedé maravillada con el lugar, era tan hermoso. Irlanda no es las ciudades, es los paisajes. Prepararon todo y me dieron un traje que va muy pegado al cuerpo para no morir congelada en el agua. Fue tan difícil ponérselo, ojala fuese como los de Evangelion que son fáciles de poner, aprietas algo y se ciñen al cuerpo. Este no, y para colmo de males cuando por fin pude medio ponérmelo, me dijeron que estaba al revés, así que tuve que quitármelo, lo que resultó incluso más difícil que ponerlo y hacerlo todo de nuevo. Mientras tanto hacía un aire gélido y yo estaba en bikini.


Finalmente estaba lista, me subí como pude al kayak y comencé a remar. ¡Pero si no era tan difícil! Aunque usé músculos que no sabía que tenía. Comenzamos a remar y las vistas eran divinas, que pena que no tuviese una cámara para captarlas, pero se quedarán por siempre en mi memoria. Remamos hasta otra playa cercana, bajamos para ver alrededor pero entonces el viento comenzó a soplar muy fuertemente y nuestro anfitrión dijo que era hora de regresar.

Subí nuevamente al kayak y esta vez era más difícil remar. Las olas arremetían fuertemente contra la costa y había que luchar contra ellas. Usé todas mis fuerzas para salir a mar abierto, donde de igual forma había olas muy fuertes por el viento. Intenté remar después de eso pero me fue imposible. Movía los remos pero no tenía fuerzas, comencé a ver todo borroso y mis brazos dejaron de responder. Sentía como las olas me acercaban cada vez más a las piedras y durante un instante creí que moriría. Pensé en que al menos lo ultimo que vería sería algo así de bello, no me sentía mal y había estado tan mal en días anteriores que incluso la idea me agradaba. Todo eso pasaba por mi cabeza mientras sentía que perdía el conocimiento. Repentinamente escuché un grito, mi anfitrión estaba a mi lado tratando de enganchar su kayak con el mio para remolcarme, estaba aturdida y todo transcurría borrosamente como en un sueño.

Me llevó cerca de la orilla y después me preguntó si podía seguir sola. Le dije que sí aunque no estuviese segura. Comencé a remar y por suerte las olas se encargaron de llevarme a la playa. Salí de ahí y aún aturdida fui a quitarme el traje. No sentía frío alguno, estaba ahí mojada en bikini con una temperatura de 10°C o menos y ni siquiera temblaba. Al parecer alguien había llevado mi ropa a la camioneta, así que sin mayor apuro caminé hacía allá. Alguien apareció para darme una chamarra.

Me cambié de ropa, me puse mi vestido y fui a explorar la zona. Estuve admirando la vista y en una de esas se me ocurrió pedirle a Link que me tomara una foto. Casi tira mi celular por el acantilado. Después de eso quise estar sola y me fui a un lugar donde no había nadie.

Sí, por ese acantilado iba a volar mi celular

Regresamos en la tarde  y se supone que saldríamos a tomar algo, pero todos morimos. Me bañé y dormí hasta el día siguiente. Era lunes, me levanté a las 8 de la mañana y preparé el desayuno, Al parecer nuestro anfitrión se había ido desde las 6:30 a trabajar, me dio tristeza no poderme despedir de él, ya que se había portado demasiado bien con nosotros. Hablamos un poco con su novia antes de irnos, quien nos convenció que dormir en la calle sin al menos una tienda era una locura, por lo que decidimos reservar un hostal por dos noches. Serían 10 euros por noche con desayuno incluido, por lo que no estaba tan mal y por todo el dinero que se nos había acumulado, podíamos pagarlo. Aunque en cierta forma lo veía como una derrota. Y lo más importante, le dije que no quería seguir este viaje por mucho tiempo más, y que después de Galway, que estaba a 5 días de distancia, quería regresarme a Armagh... sola.

Caminamos hasta una rotonda a las afueras de la ciudad para poder hacer autostop hasta Killarney, un pueblo a las afueras del parque nacional con el mismo nombre. No esperamos demasiado cuando un chico se detuvo, dijo que iría a un pueblo a mitad del camino, como quiera que sea, todo kilómetro cuenta (Eso no es verdad en muchas ocasiones, depende mucho del tipo de camino). La conversación no fluyó tanto y pasamos parte del camino en silencio, me gustaba observar por la ventana y ver los paisajes y granjas que íbamos pasando. Nos dejó a las afueras del pueblo al que iba y se marchó, una vez más saqué mi pulgar esperando que no fuese a llover. Una pareja se detuvo, eran dos turistas checos que estaban pasando la semana en Irlanda. Les gustaba mucho viajar, siempre buscaban como escaparse. Su plan del día era hacer el anillo de Kerry, es exactamente lo que quería hacer pero al día siguiente. Me pasó por la mente preguntarles si nos podíamos unir a ellos, pero algo dentro de mí me lo impidió. No lo sé, sentí que seríamos una molestia y decidí sencillamente callar.


Nos dejaron al otro lado del pueblo, por lo que tuvimos que atravesarlo entero para llegar a nuestro hostal. ¡Nos tomó 10 minutos completos! no sé como sobrevivimos. Era la una de la tarde y el registro era hasta las 4, así que dejamos las mochilas y nos fuimos a explorar el parque.


Nos dirigimos hacia el castillo de Ross que estaba muy bien conservado. Al parecer era un museo y se podía entrar, pero no me entusiasmaba tanto como para pagar el precio. Comenzó a llover y nos refugiamos en una zona con mesas techadas, aproveché para comer el atún que traía. Cuando pasó un poco la lluvia simplemente caminamos y caminamos por el parque. Sentía que habíamos caminado mucho, pero cubrimos una ínfima parte, es realmente grande. Había vistas bonitas, caminos difíciles, llovía cada 5 minutos, pero me comenzaba a sentir un poco mejor. Habremos regresado al hostal a las 7 de la tarde, realmente no había mucho que hacer más que salir a beber. Por lo que me bañé, estuve en mi celular y me fui a dormir temprano.




Era martes en la mañana, me levanté temprano a desayunar antes de que todos despertaran, pues me gusta la tranquilidad para tomarme mi café. El desayuno consistía en pan que podíamos tostar, mermeladas varias, mantequilla de maní, tres tipos de cereales, leche, café y té. En otras palabras, el típico desayuno de hostal. Comí con toda la tranquilidad del mundo preparándome mentalmente para hacer el anillo de Kerry.

Esperé a que Link estuviese listo y salimos, era un día más frío de lo habitual. Caminamos unos 20 minutos hasta el lugar para hacer autostop y esperamos unos 5 minutos. Un señor en su van nos recogió. Nos dijo que justo había dejado a un viajero alemán que también hizo el anillo de Kerry como nosotros pensábamos hacerlo. Pasando vimos las montañas, se veían preciosas cubiertas de nieve. Luego nos enteraríamos que de hecho estuvo nevando en Cork, lo cual no es habitual para nada en Irlanda, mucho menos en marzo.

Nos dejó a la entrada del primer pueblo, Killorglin. Ahí tienen la estatua de una cabra, pues cada año se lleva a a cabo el festival de Puck que comenzó en 1603 como una feria de ganado. Cuenta la leyenda que en una ocasión una de las cabras se separó de las demás, hecho que consiguió advertir a los locales sobre el avance del ejercito de Oliver Cromwell, en su conquista de Irlanda, por lo que tuvieron tiempo de preparar su defensa.  Ahora una cabra es coronada como el rey de Puck cada año durante tres días, en los que se hacen celebraciones varias por el pueblo. En fin, recorrimos el pueblo y nos seguimos al siguiente destino.



Habremos esperado menos de 20 minutos cuando una pareja se detuvo. Ellos iban al doctor pero pasarían por el siguiente pueblo, Glenbeigh. Nos recomendaron ir a una playa cercana, y de hecho nos llevaron hasta ahí. No sin antes hacer una parada por una vista preciosa. Es una pena que mi cámara no captara lo hermosa que era. Después de ir a la playa había una montaña para hacer una caminata. Una tontería que no sé quien se inventaría, había un "busque de las hadas" con casitas pequeñas de madera, hongos rojos con puntitos blancos y algunos letreros con frases relacionadas al bosque. Fue una linda caminata, pero nos estaba alejando demasiado de la carretera así que en vez de terminarla nos regresamos.





Tratamos de conseguir un aventón al siguiente pueblo, Cahersiveen. Esperamos, esperamos, esperamos y esperamos. Casi no pasaban carros, y los que pasaban iban cerca o nos ignoraban. Dieron las dos de la tarde, íbamos demasiado atrasados, no lo lograríamos ese día. Finalmente y con gran decepción, decidí que era hora de regresar. Conseguimos un ride a Killorglin rapidísimo, y uno a Killarney aún más rápido. La chica que nos llevó nos dijo que nos dejaría en la casa de Muckross, ya que estaba un poco alejada del pueblo y nos dijo que era imperdible. Ella era una estilista en Killarney, muy amable y despreocupada, había ido a visitar a su hermana. Al final nos dejó en la casa y me regaló una rebanada de pastel.


Pasteeeeel

Comenzamos a caminar a los alrededores y apenas descubrí mi pastel, un cuervo comenzó a seguirnos. Nos habrá seguido por media hora, pero no le di nada. Dudo que un pastel de red velvet sea bueno para su estomago, además, ¡era mi pastel! Ese cuervo alegró mi día, por fin reía.


Después de andar por la casa y sus jardines fuimos a la cascada Torc, que quedaba a una media hora caminando. La lluvia llegó cuando estábamos cerca de ella, por lo que mi única foto es con mi horrible cosa de plástico amarilla para la lluvia haha después de eso ya no quedaba mucho tiempo para hacer otra cosa, así que regresamos. Al final encontramos una vieja abadía en ruinas y la exploramos un poco.




El pueblo estaba a unos 6 kilómetros, pero no quería caminarlos, así que hicimos autostop. Una pareja mayor nos recogió y nos dejó donde la pareja checa nos había dejado el día anterior. Ni siquiera recuerdo que hicimos, creo que fuimos a Tesco, un supermercado, y yo compré una bolsa de papas que contenía 12 bolsas pequeñas por 1.25 euros. Y eso fue todo, me quise ir a dormir temprano, o a tratar, ya que había un grupo de alemanes haciendo mucho ruido en la habitación.

Al día siguiente nos alistamos para ir a Limerick, sinceramente estaba feliz de que esta fuera la penúltima ciudad. No esperamos mucho cuando un polaco en una van se detuvo, nos dijo que había estado haciendo unas entregas y ya iba a casa. Llevaba 12 años en Irlanda y apenas sabía algo de inglés, y es que la comunidad polaca es tan grande, que puedes tener una vida normal sin hablar el idioma. Había algo en este señor que no me agradaba, no sabía que era, pero no me terminaba de convencer. En algún momento recibió una llamada en polaco, no sé el idioma pero puedo entender palabras y algunos conceptos por el serbio. Entre eso entendí que había recogido a dos mujeres, lo que me sorprendió, ya que Link no es masculino, pero tampoco es que parezca mujer. Me pasó el teléfono para que dijera hola y después de un rato colgó.


Después le dije casualmente que Link no era mujer. En mi cabeza él se iba a sorprender y yo me burlaría de Link por haber sido confundido. Pero no fue así, el señor se puso muy serio, comenzó a respirar agitadamente y no contestó nada. De repente se salió de la autopista, todo el tiempo estuve revisando mi gps para ver por donde se iba. Entró a una carretera secundaria y nos dijo que hasta ahí llegaba, que nos bajáramos. En situaciones así jamás se debe de mostrar miedo, siempre con una sonrisa en el rostro y tranquilidad. Le dije a Link que bajara las mochilas rápido,y me refería a ¡RÁPIDO! así las tuviera que tirar al suelo. Cuando sacó la mía me bajé de la van, cuando sacó la suya cerré la puerta. Todo fue tan extraño.

Estábamos a 6 kilómetros de la ciudad, pero igual decidí hacer dedo, por si acaso. El tercer auto se detuvo, era una señora mayor. Lo que es raro, ya que ellas nunca se detienen. Nos dijo que iba a visitar a su hermano en Limerick, y se enfrascó tanto en lo que nos decía que no me escuchó cuando le dije como 5 veces que se detuviera porque habíamos llegado a donde necesitábamos ir. Finalmente nos dejó a 10 minutos del lugar, a pesar de haber pasado justo enfrente. Busqué wifi para contactar a nuestro anfitrión de couchsurfing y después de algunos problemas para encontrar la dirección (había dos edificios con el mismo número en esa cuadra) logramos llegar.

Nuestro anfitrión se tenía que regresar a trabajar, pero nos dejó un juego de llaves y tomó una taza de café con nosotros antes de irse. Me agradó bastante, era muy fácil platicar con él. Una vez que se fue también nosotros salimos a ver la ciudad. El centro es bastante pequeño, no se necesita tanto tiempo para verlo entero. Recorrimos cada calle de este, y finalmente fuimos a Tesco, ya que haríamos una cena mexicana. Chilaquiles, eso es lo más sencillo de preparar y siempre se encontrarán, ya sea los ingredientes, o sustitutos que sirvan bien. Tortilla chip, jitomates, cebolla, chile, pollo, queso, crema y a mi me gusta agregar salsa de tomate. Listo, fueron 7.90 euros que nos dividimos entre los dos y comimos tres.

Que graciosa es la gente haha



Llegamos a la casa de nuestro anfitrión y cocinamos. Él llegó justo cuando habíamos terminado. Nos sentamos a comer y a hablar. En una de esas salió a colación el tema de que pensábamos acampar pero le habían quitado la carpa en el aeropuerto. Pues adivinen quien había tenido una carpa en su cajuela por años sin usarla siquiera una vez. Nuestro anfitrión, y nos la dio porque él se quería comprar una más moderna. Eso si fue inesperado, pero se agradece.

No es por nada, pero estaban buenísimos

En fin, él se volvió a ir a trabajar no sin antes recomendarme que fuera a Kilkee. En sus palabras, "los extranjeros van a los acantilados de Moher, los locales vamos a Kilkee". Pues bien, no teníamos planes para el día siguiente e ir a la ciudad de nuevo sería aburrido sino pensábamos sentarnos a beber. Así que buscamos cartón y nos embarcamos a ese viaje de un día. Fueron dos carros los que nos llevaron, un chico que parecía había fumado algo, que nos llevó hasta Ennis, y después un señor que iba a recoger a su hijo en Kilkee.

Fue muy amable y nos dejó justo al inicio de la caminata que se hace por los acantilados, para que así la termináramos en el pueblo. Ni que decir, preciosos. Estaba nublado y hacía mucho viento, las olas rompían contra los acantilados con mucha fuerza. Todo un espectáculo de la naturaleza y era todo nuestro, no había nadie más ahí. Me sentí tan feliz de haber ido.



La caminata es de 20 minutos, pero nos tomó más de una hora hacerla. Foto aquí, foto allá... finalmente llegamos al pueblo, el cual no tenía mucho de especial, al parecer cobra vida en verano, cuando toda la gente de Limerick va a la playa. Nosotros sólo regresamos a la ciudad. Esta vez sería gracias a 3 personas. La primera un londinense que se había mudado a Killrush por amor. Un gran cambio, pasar de tal monstruo de ciudad a un pueblo como ese, pero estaba feliz. Había viajado por el mundo y eventualmente se estableció, La segunda persona era una maestra que nos llevó a Ennis y quien en su juventud hiciera autostop por toda Irlanda. Hasta ahora casi todos los que nos habían llevado lo hicieron porque les recordábamos a ellos en su juventud. La tercera persona fue un hombre gracioso en su van. Tuvo que pasar la silla de bebé hacia atrás para hacernos espacio. Fue muy amable y nos dejó en Lidl, un supermercado, ya que teníamos que comprar comida. Yo me acabaría mi ultima pasta a la mañana siguiente. Compramos suficiente para preparar 10 sándwiches, 2.25 euros por cada uno.

Esa tarde llegamos y después de bañarme me quedé profundamente dormida. Había una reunión en un bar cercano con estudiantes extranjeros viviendo en Limerick a la que quería ir, pero en verdad que sólo cerré mis ojos unos momentos y los abrí a las 2 de la mañana. Cuando me desperté bajé a la cocina, básicamente fue a despedirme de mi anfitrión. Él se iría pronto al trabajo y nosotros a los acantilados de Moher. Hablamos un poco y se fue. Hice mi desayuno y después de comer, partimos.

No revisé el mapa y terminamos caminando en otra dirección... dos veces. No se que me pasó, estaba desorientada con la vida, y eso costó mucho tiempo y esfuerzo, pues no es facil caminar con todas las cosas al hombro. Teníamos que llegar a Ennis de nuevo, aunque esta vez una mujer nos dejaría a las afueras de Shannon. De ahí nos recogería un hombre que nos dejó dentro de Ennis, por lo que tuvimos que caminar a las afueras. Iba caminando con el letrero de Cliffs of Moher cuando una mujer me hizo unas señas. Ella y su familia iban para allá, después se dio cuenta de que iba acompañada y se disculpó, pensó que sólo era yo y no había espacio para dos personas. Para ese momento me lo tomé peor de lo que hubiese debido, pero estaba molesta, todo el tiempo estaba molesta con él.

Fuimos a donde estaba la carretera y había un trailer obstruyendo un carril, por lo que el trafico iba muy lento. Cuando haces autostop y la gente no se detiene, generalmente se siente como unos rápidos: no no no no no. Pero ahora que había tráfico, los no de las personas eran un nooooooo, muy largo e incomodo. Ellos no avanzaban, se nos quedaban viendo, ya habían rechazado el llevarnos y era simplemente muy raro. Finalmente una pareja de lesbianas nos llevó. Eran dos turistas de Chicago que habían decidido hacer un viaje a Irlanda porque una de ellas era descendiente de irlandeses. Fue casi de las únicas veces que no me preguntaron sobre Trump.

Nos llevaron hasta los acantilados y nos bajamos antes de que se metieran al estacionamiento, ya que eran 6 euros por persona. Ahora, la cosa es así, hay gente que piensa que siempre se debe de pagar la entrada, pero no. Si entras y te vas directamente a la izquierda, eventualmente vas a dar con un letrero que dice que estas saliendo de las facilidades del centro de visitantes y que vayas a tu propio riesgo. Al llegar ahí hay una caminata de unos 3 kilómetros que es gratis. Los 6 euros sólo se pagan si piensas usar las facilidades del centro, como los baños, información y unas escaleras que llegan a una torre. ¿Pues adivinen quien por poco me hecha a perder el plan? Iba caminando y cuando me volteo el imbécil ya estaba entrando al centro de visitantes para usar el baño. Le dije dos veces que no entrara, insistía. Me seguí caminando, no iba a dejar que me metiera en un lío. Al final no se metió.

El día estaba perfecto, el cielo azul, el sol brillaba, no hacía viento. Simplemente magnifico, los acantilados se veían majestuosos. Un lugar increíble, aunque eso sí, lleno de gente. A veces me daba miedo mirarlos porque se asomaban por los acantilados, una acción que no es peligrosa en sí misma, pero pasa que la tierra es inestable, así que se puede romper y caer en cualquier momento. Siempre trataba de mantenerme a un metro de distancia.




Fue hermoso, ni siquiera sentí el peso de mi mochila, fue hasta el final que de repente sentí el peso y casi no podía seguir. Salimos de los acantilados y me dispuse a escribir Galway en nuestro cartón. Mientras lo hacía un hombre se detuvo y nos dijo que le hubiera gustado traernos, pero su carro estaba lleno, y que le alegraba ver que lo habíamos logrado.

Buscamos un lugar donde los carros se pudieran detener y esperamos... mucho. Casi no pasaba nadie, el lugar estaba desierto. El estacionamiento era como un hoyo negro, los carros entraban pero no salían. Finalmente una chica se detuvo, dijo que iba hacia Doolin, un pueblo cercano. En esa situación, cada kilómetro contaba, así que subimos al coche. Nos dejó a las afueras del pueblo y esperamos nuevamente, una vez más, no había trafico. Un señor se detuvo y nos dijo que iba al siguiente pueblo, Lisdoonvarna. Peor es nada pensé, y nos subimos. Estuvimos esperando mucho tiempo en ese pueblo, en una de esas un señor mayor se regresó, se paró junto a nosotros y nos dijo que debido a la huelga de autobuses que había desde ayer, las carreteras a Galway estaban atascadas y que ningún local estaba yendo en esa dirección. Que seguramente no conseguiríamos que nadie nos llevara y que incluso en el improbable casi de que lo hiciésemos, llegaríamos con suerte a la media noche. Y se fue... gracias por su buena vibra señor.

Dos minutos después se detuvo una pareja, ella de Bélgica y él de Francia que se dirigían a... no recuerdo donde, pero era increíblemente cerca de Galway. ¡En tu cara viejo feo! Eran muy agradables, él había conseguido un trabajo en Irlanda así que estaban por mudarse, y ella trabajaba remotamente, así que la locación no era importante. Y otra cosa, no había tráfico para Galway, como que sólo tenía ganas de bajar la moral a la gente.

Nos dejaron a las afueras de Galway y enseguida se detuvo un señor en su van. Nos dijo que él había hecho autostop en su juventud y se prometió a sí mismo que nunca dejaría a nadie en la carretera si iba en la misma dirección. Pasamos la mitad del camino escuchando música mexicana a petición de él. Nos dejó en la estación de autobúses, donde había wifi y podía contactar a nuestra anfitriona sin morir de frío. Habíamos llegado a las 7 p.m, no esta mal, considerando que comenzamos a las 4 p.m.

Nos quedamos de ver en una plaza cercana, así que llegamos rápido. Nos saludamos y nos llevó a su apartamento. Hablamos un poco y amé a su gata, era una cosita tan  y viejíta (17 años, que serían más de 80 en años humanos), pero aún con mucha energía. Después de un rato salimos a dar una vuelta por el centro y terminamos en una tetería. Por norma general, a mí sólo se me verá tomando té de manzanilla o limón cuando estoy enferma, pero hay veces en que si puedo tomar un té de buena calidad y con sabores no tan comunes, lo haré.

Cosita bella sobre mi abrigo, muero de amor



El lugar era muy agradable y calmado, las luces tenues, silencioso y no el tipo de lugar en el que esperarías encontrar a tres jóvenes un viernes por la noche, pero ahí estábamos. Nuestra anfitriona no era irlandesa, era una chica belga que se mudó a Galway porque años atrás le había encantado Irlanda, así que buscó un trabajo y voila! Aunque ya en 6 meses se regresaría a su país. Hablamos sobre la dificultad de conseguir amigos del lugar, y que al parecer pasa mucho más seguido de lo que creí. Prácticamente todas sus amistades eran extranjeros viviendo ahí, lo mismo le pasaba a una amiga suya francesa en Bélgica y lo mismo me pasó a mi en Serbia. Y así he visto a muchas personas, supongo que es más fácil encajar con los que no encajan.

La cosa con esta anfitriona era que nos podía hospedar esa noche, la siguiente no y la del domingo sí. No pude conseguir otro anfitrión porque ahora couchsurfing está restringiendo los mensajes a 10 por semana... a menos de que pagues. En fin, de todas formas yo ya estaba cansada y quería terminar con el viaje YA! si me quedaba, me tendría que quedar hasta el lunes, porque los domingos no pasa ni dios y es imposible hacer autostop. Le agradecí que me fuese a hospedar la noche del domingo pero que partiría al día siguiente después de dar la vuelta a la ciudad y comer algo.

Y así fue, me levanté a las 7 de la mañana y salí sola a caminar hasta las 10. A esa hora la ciudad estaba muerta, lo que es una pena, porque verla un fin de semana en la tarde es genial. Hay personas tocando música por la calle, todos están afuera, todo está tan vivo. Pero apenas pude tener un vistazo de ello. Regresé a la casa de nuestra anfitriona y cociné. Link estaba encargado de los huevos, yo los quería revueltos y ellos estrellados. A mi me tocaba comer rapidísimo porque me esperaba un largo camino por delante y mientras más rápido comenzara más pronto llegaría. Link preparaba los huevo leeeeentamente. Le pregunté cuales estaba haciendo primero y me dijo que los estrellados. Me molesté, el sabía que yo llevaba prisa, le dije que olvidara los míos y comí de lo que ya había preparado. Me fui a lavar los dientes, me despedí de mi anfitriona y salí a la calle para ir a Armagh... sola. Estaba sola, sola por fin. Me sentí tan ligera, tan libre. Y sonreí, me fui sonriendo todo el camino. Incluso cuando tuve que caminar dos horas para encontrar un buen lugar, no importaba. El sol brillaba, no llovía ni hacía frío, era un nuevo comienzo.

La universidad de Galway


La plaza donde vimos a nuestra anfitriona la noche anterior

Llegar hasta Armagh fue relativamente fácil. El primer ride vino en 5 minutos, una pareja irlandesa que iba para Dublín. El hombre era historiador y había dado una conferencia en Armagh hacía poco tiempo, me dejaron en un pueblo llamado Athole. Donde esperé con un letrero que decía Caven por menos de 10 minutos cuando un hombre en una van se detuvo. Era divorciado y había pasado por su hijo, con quien compartía los fines de semana. Me dejó a las afueras de Caven donde alcé mi letrero para Monaghan. Una vez más ni diez minutos pasaron cuando un chico mitad irlandés mitad hindú se detuvo. Me contó de su madre y todos los problemas que tuvo para adaptarse a la cultura irlandesa, y como ahora ella era mayor y estaba muy enferma, así que el renunció a su trabajo para cuidar de ella mientras que sus hermanos ayudaban económicamente. Igual él me dejó a las afueras del pueblo y comencé  a usar mi letrero que decía Armagh. En esta ocasión si esperé mucho, casi una hora. Un hombre en su van se detuvo y me llevó, me dijo que antes vivía cerca de Armagh y quería ir a ver la ciudad de nuevo. Era muy divertido y me hizo reír mucho.



Al llegar a la ciudad me dijo la verdad, que él iba hacía su casa, pero le dio cosa ver a una joven esperando sola y quería asegurarse de que legara a Armagh sana y salva. Me dejó sin palabras, me dijo que no dijera nada y me dio unas galletas antes de despedirse. Caminé un poco a la estación de autobús y saqué mi pulgar. Unos chicos lituanos se detuvieron, iban hacía Newry a comprar un auto nuevo. Los dos estaban muy interesados en mi latino ser hahaha me dijeron que era muy guapa en español y me dijeron que les enseñara frases. Aunque nuestro trayecto fue de apenas 10 minutos. Ambos me dijeron que era una pena que no fuese hasta Newry, vaya con esta juventud hahaha


Y ya, en relativamente poco tiempo había llegado a casa de Eli, aún había luz afuera. Toqué la puerta y me abrió en menos de dos segundos. Estaba tan feliz de verla. Nos quedamos hablando hasta tarde.

Te amo Eli *^* 

Al final el reto fue cumplido, en esos 11 días gasté 35 euros, una media de 3.18 euros por día, menos de los 3.80 que se tenía como tope.

Y ahora, ¿qué estoy haciendo? Nada, la respuesta es simple y llanamente nada. Fue el 25 de marzo que regresé y hoy es 5 de abril. No he ido a otra ciudad, ni a las montañas o parques nacionales. Habré salido un par de veces al parque Gosford y a Markethill. He hablado con Eli, cocinado, editado videos y visto películas. La idea era salir esta semana, pero el clima no estaba a mi favor. En vez de eso me devano la cabeza pensando en como Rob no me escribe. Nunca he sido de escribir, pero un mensaje cada dos días no estaría mal. Mil historias han pasado por mi cabeza, las películas románticas que me daban asco me han hecho llorar, no me reconozco.

Ayer he comprado mi boleto de avión a Amsterdam. Le escribí preguntándole si aún me quería ver y esperé la respuesta con mi corazón latiendo a toda velocidad. Que dicha sentí cuando me dijo que no sólo quería verme, sino que pasaría por mi al aeropuerto y que me podía quedar cuanto tiempo quisiera. Supongo que terminaré pasándome una semana ahí, espero tener la fuerza de voluntad para ir a Groningen como ya lo tenía planeado. Suena tonto, pero no me sentía así con alguien desde el 2014, cuando vi por penúltima vez a mi ex novio finlandés. No había sentido esta conexión con ninguna de mis ex parejas, que han sido 4. ¿No es acaso eso triste?

Y mañana salgo para Belfast, hace 4 meses compré un cupón para ir a la Calzada del Gigante, como un amigo de Eli nos llevó en enero, no lo usé, pero ahora quiero ir otra vez porque es un lugar magnífico. Además de eso tengo una cita de tinder para después del tour. Si, que locura, un párrafo antes hablo de amor y ahora hablo de salir con alguien más. Supongo que existen incongruencias en la vida que tienen sentido para mí.

4 comentarios:

  1. Por muy planeado que tengas un viaje, siempre es complicado viajar con alguien. Te cambia todo, la perspectiva que tienes de la persona, las expectativas de tu viaje, y al ultimas instancias la relación que llevas con la persona, no siempre para bien.
    Disfruta de tu nueva conexion :) Muchas veces uno se pierde de maravillosas cosas por privarse de disfrutarlas esperando por algo mas. Que importa tener una conexión fuerte hoy y no dentro de 10 años, lo importante es que hoy la disfrutes y saques el mayor provecho de ella. La vida es para vivirla, después de todo.
    Como siempre gracias por compartir tus experiencias, cada vez me dan mas ganas de conocer Europa con tu anecdotario :)

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  2. Justo ayer pensaba en ti, mujer, y qué andas haciendo en la vida. Siempre me inspira mucho leer tus aventuras, porque para mí eso son. :)
    ¿Sabes?, cuando leí el párrafo del señor que te dio aventón hasta Armagh y te dio galletas, me recordó mucho a mi papá. Es la clase de persona que si puede ayudar en algo a alguien mientras viaja de regreso a casa (vive y trabaja en North Carolina), lo hace y siempre procura obsequiar frutas/comida empaquetada/botellas de agua si alguien lo necesita. O aunque no lo necesiten. En fin, casi me saltas las lágrimas.
    Pudiera decir que sé lo que se siente que alguien que te acompaña te haga sentir incómodo, estoy casada. xD Pero sí, en realidad salir/viajar con compañía casi siempre entorpece las cosas... menos mal que ya saliste de eso. Y de la mejor manera, por lo que veo.

    Me da gusto que sientas esa felicidad con esa persona. A mí me da gusto que encuentres felicidad. Y recuerda que dure lo que dure, lo importante es que ha sucedido. Lo has experimentado y nadie puede quitarte eso.

    Siempre es agradable leerte, gracias por dejarme conocer más mundo por medio de tus viajes. Un abrazo. :)

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  3. 11 Million Identities were stolen last year. Don't be next. Get protected with IdentityForce.

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