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martes, 15 de agosto de 2017

Bélgica y Alemania, de viejos y nuevos recuerdos

Llegamos a Bruselas a las once y tantas de la noche, a la estación del norte. El hotel estaba a aproximadamente 25 minutos caminando y teníamos hasta la media noche para ingresar. El camino estaba lleno de personas que, aunque sé que no se debe de juzgar a un libro por su portada, daban miedo. No fue un camino agradable y con dos maletas enormes era difícil moverse rápido. Sin embargo después de una caminata sumamente estresante pudimos llegar a tiempo al hotel para registrarnos. El recepcionista era demasiado serio y parecía no disfrutar su trabajo, pero al menos la habitación era amplia. 


Esa noche le escribí a Jeroen, con quien no tenía comunicación desde Zurich. Por norma general no lo habría hecho, pero no hubo un sólo día en que no pensara en él o dejara de extrañarle. Sabía que él ya no estaba en Bruselas pero aún así le dije que era extraño encontrarme en esa ciudad sabiendo que no le vería.

Llegó el día y salimos a caminar por la ciudad, la idea era dejarlos en un free walking tour mientras yo me iba a algún café o algo. No era nada contra ellos, pero sentía que quería estar sola, no me sentía bien. Pensé que había sido un error elegir Bruselas. Les dejé en el tour y me fui a caminar, cuando comenzó a llover seguí caminando hasta quedar completamente empapada. Finalmente me decidí a entrar a un café para tomar un capuccino y me quedé ahí por más de una hora, sólo pensando. Esa mañana él y yo intercambiamos algunos mensajes en los que me dijo que me había estado extrañando mucho pero pensó que ya lo había olvidado, a mi me pasó exactamente lo mismo, pero sigo sin saber que tan sincero estaba siendo.









Me fui al lugar donde el tour terminaría y como aún faltaban 45 minutos me senté en un lugar a tomar otro café. El sol había salido y hacía más calor por lo que estuve fuera hasta que les vi llegar. Me dijeron que el tour había estado muy bien, por lo poco que vi de la guía me agradó, el que yo tomé tiempo atrás no había sido la gran cosa. Mi madre lloró porque pensó que no quería estar con ellos pero ¿Cómo explicar lo que Bruselas me hacía sentir? Esas 3 horas en solitario me ayudaron.

Fuimos a comer algo, una cosa llamada metralleta. Es básicamente un pan con carne y papas fritas con alguna salsa. Elegimos la samurai, pues es la más picante. No pica nada, pero tiene mucho sabor. Son ricas, baratas y llenan mucho, aunque sean una completa cerdada.


Seguimos caminando por la ciudad e hicimos otra parada turística obligada, una tienda de chocolates. Dicen que Leonidas es la mejor tienda en cuanto a calidad precio, y no lo digo yo, lo dicen los belgas. Yo sólo se que esos chocolates estaban riquísimos y que a veces la vida de turista no es tan mala.


La caminata continuó y les hacía preguntas sobre lo que habían visto y les habían dicho. Intercambiamos algunos datos que ya me habían dicho o había leído. Pasamos por unos waffles, porque es otro imperdible. A los belgas les gustan con pura azúcar, pero para los turistas los llenan de cosas. A mi me gustan con fresas y crema batida o naturales, nunca se me ha ocurrido pedirlos de otra forma.


Comenzó a hacerse tarde, así que pasamos a comprar lo que desayunaríamos a una tienda y nos fuimos al hotel. Les pregunté si querían ir a Brujas y Gante en un sólo día o partirlo en dos. Eligieron partirlo, así que al día siguiente sólo iríamos a Brujas.


Ya antes había estado en Brujas, me pareció hermosa pero sin substancia. Llegar fue fácil, compramos el boleto redondo en la estación de trenes por 14 euros, mi hermano pagó menos por tener menos de 26 años. Para mi sorpresa justo cuando llegamos estaba por comenzar un free walking tour, donde nos contaron sobre la ciudad. Sólo diré que era justo como lo pensé, había sido una ciudad medieval muy fructífera que quedó en la bancarrota. Muchos años después unos turistas ricos la vieron de casualidad, así que casi que la compraron porque le vieron potencial a remodelarla para atraer al turismo. En conclusión, es un parque temático muy hermoso.




Dicen que si te das un beso rápido con tu pareja en ese punte regresarán juntos a Brujas


En este lugar se encuentran un grupo de cisnes con su historia también. Estos están aquí pues en 1488 fue ejecutado en esta ciudad un administrador de la corte de Maximiliano de Austria, Pieter Lanchals, que se puede traducir como cuello largo, sin mencionar que su familia contaba con un cisne en su escudo de armas, por lo que Maximiliano castigó a la ciudad dándole unos cisnes que tendrían que cuidar para siempre, y al día de hoy siguen cuidando a los descendientes de aquellas aves. Si será verdad o mentira, no lo sé, pero esos cisnes están ahí. Les rebajan las alas para que no puedan volar y en invierno los ponen en un lugar cerrado con el clima controlado.


En Brujas se encuentra también The Chocolate Line, nombrada la número uno en el mundo el año pasado. Compramos algunos chocolates, no muchos, pues el precio reflejaba la calidad. Te dan un pequeño folleto donde viene información sobre cada chocolate que venden, creo que mi madre se lo quedó. Son deliciosos, compré varios de café.


Fuimos a un restaurante que nos recomendó el guía. Cuando voy en modo viajera jamás escucho sus recomendaciones, porque ya me di cuenta que para ellos un precio razonable e incluso barato son 15-25 euros por una persona, sin embargo estaba en modo turista, así que fuimos. Ya antes había comido Stoofvlees y como me gustó quise que lo probaran. Es un estofado de res hecho a partir de cerveza oscura. Las porciones eran mucho más grandes de lo que imaginé y apenas si podía caminar al terminar de comer. Estuvo muy rico pero el servicio fue pésimo, horrible en vedad. Hasta parecía que nos estaban regalando la comida.


Caminamos un poco más y regresamos a Bruselas a eso de las 6:30 p.m porque todo cierra en la ciudad, básicamente no hay vida nocturna.





La siguiente mañana tocó ir a Gante, que está a la mitad de camino a Brujas. Tomamos un free walking tour con una chica colombiana muy agradable. Es una ciudad universitaria, por lo que está llena de vida tanto por el día como por la noche. Además de eso ofrece un espectáculo a la vista pues está muy bien conservada y no se le dañó tanto durante la ocupación alemana durante la guerra.








El gobierno designó algunos callejones como este donde la gente puede venir a grafitear sin problemas, esto ayudó a tener la ciudad más linda pues todo mundo pinta aquí

No nos quedamos tanto tiempo, sólo dimos una vuelta por el centro después del tour y regresamos a Bruselas porque mi hermano quería ver el atomium. Se les veía cansados y no había revisado como llegar al hotel, así que tuve que ir a buscar WIFI mientras los dejaba dando una vuelta por el lugar.


En la mañana salimos rumbo a Colonia en Alemania, lo primero que noté desde el tren fue su hermosa catedral. Llegamos al departamento que había reservado y después de algunos problemas con la llave pudimos instalarnos. Era genial, tenía mi propia habitación, cocina y lavadora. Por fin pude hacer el pozole en lata que mi madre me había traído.

Me vale que sea de lata, es mejor que nada

Salimos a disfrutar un poco de las pocas horas de luz que quedaban. Caminamos por la calle principal hasta llegar a un pequeño local de salchichas donde mi hermano y mi madre comieron algo. Fuimos hacia el río, me agradó bastante el ambiente. Esa fue la primera ciudad donde tuve calor, por suerte no era mucho. 










Una foto de como quedó Colonia después de la Segunda Guerra Mundial

El día terminó con una cita de tinder con un holandés que vive en Colombia, así que estuvimos hablando en español todo el rato. Lo acompañé a cenar mientras yo sólo tomaba algo puesto que había comido más de la comida que me habían traído en el departamento. Caminamos a lo largo del río por media hora y después me acompañó hasta donde me quedaba, aunque él se estuviese quedando más lejos. Nos despedimos y fue todo, un poco extraño el asunto.

Pos me duermo :v


Como todavía teníamos 2 días enteros quise hacer una pequeña excursión a Bonn, un pueblo cerca de Colonia. Tomamos el tren y al llegar lo primero que vi fue la tienda de Haribo, unas gomitas que me encantan y que se producen ahí, así que me di gusto yendo de un lugar a otro. Compramos muchas a granel y mi madre se llevó varios paquetes para regalar.

Así nos recibió Bonn, que lindo XD









Por lo demás sólo caminamos por el centro, era bonito pero bastante pequeño. Vi que había algunos castillos a los alrededores pero aún así tomaría bastante tiempo llegar. Fuimos al más cercano, pero a penas lo vimos porque comenzó a llover muy fuerte y parecía que no se detendría pronto. Tuvimos que cortar el paseo y nos subimos al tren para regresar.


La casa de Beethoven


El mismo Beethoven


Hasta al cementerio fuimos a dar


Un problema hubo en las vías que un viaje de media hora se convirtió en uno de 3, tuvieron que regresar hasta otra ciudad y tomar otro camino hasta Colonia, pero en lo que llegaron a esa solución el tren no se movía, mucha gente se salía y metía. Todos los anuncios los daban en alemán, así que me tocaba preguntar, fue desesperante y llegamos muy tarde a Colonia.

Para el último día en Colonia tuvimos que dejar las maletas en los casilleros de la estación de tren, que sufrimos mucho porque no sabía que primero se pagaba la mitad y al sacarlas la otra y me desesperaba que no me aceptara todas las monedas. Y solucionado eso nos fuimos al free walking tour que lo daba una española enamorada de Colonia.

Hay varias bananas regadas por toda la ciudad. Es una iniciativa de un artista en el que pone una banana a una pequeña galería de arte o museo que recomiende

Un mapa de antes, los muros ya no existen

Un carro con alas

En verano muchos edificios están en remodelación

¿Lo ven?

¿Y ahora? Si te pasas de lanza con los impuestos esto es lo que te ganas

Agrippina fue una mujer que mató a dos de sus maridos con tal de conseguir que su hijo llegara al poder. Por eso es representada por una viuda negra.

Al finalizar el tour nos fuimos a comer una salchicha porque había varios puestos en la calle y de ahí al museo del chocolate. Había leído comentarios de que no valía realmente la pena, de igual forma nos lo dijeron en el tour, pero que en la cafetería si tenían cosas muy ricas. Pedí un latte y una rebanada de pastel de chocolate. Estaba deliciosa, me encantó.





¿Pueden ver los candados en el puente? Una locura

Caminamos al otro lado del río, nos relajamos un rato metiendo los pies en una fuente y caminamos un poco más antes de tener que tomar el autobús a Bremen. Se me ocurrió la gran idea de tomar el autobús de noche para ahorrarnos una noche de hotel, pero llegamos a las 4:00 a.m. Además como no quería arriesgarme a perder el autobús y me había quedado un trauma por lo del día anterior nos fuimos al aeropuerto bastante temprano, porque de ahí salen los autobuses, y tuvimos que esperar ahí, no había nada abierto y no traíamos comida.

Llegando a Bremen estaba oscuro y fuimos al único lugar que no falla, McDonalds, era lo único abierto y la recepción del hotel no abriría sino hasta las 7:30. Compramos unas hamburguesas y un café porque no habíamos comido nada en mucho tiempo y estuvimos ahí como 3 horas, he de decir que no es agradable pero tampoco es que con todas las maletas uno se pudiera mover fácilmente.

Por fin pudimos hacerlo y nos fuimos a caminar por la ciudad. Primero fuimos a una parte del parque que bordea el centro, después caminamos a lo largo del río y de ahí nos regresamos lentamente al centro a tiempo para el free walking tour. Este era organizado por unas chicas que les gustaba la ciudad y habían decidido dar tours.



Señor ¿Tiene alguna moneda?

Que elegancia la de Francia




La antigua prisión






No sé que se gana si le agarras los pechos

Esto se va a descontrolar

Aiuuuuda

Los músicos de Bremen, que jamás llegaron a Bremen

Me encantan estas tiendas navideñas abiertas todo el año


Después del tour fuimos a comer a un lugar que nos recomendó para probar la tradicional sopa de papa y el codillo de cerdo. Ese codillo nos llenó a los 3 y hay gente que se come uno entero, no sé como le hacen.

El restaurante está en la antigua prisión

Caminamos más por la ciudad antes de regresar al hostal para pagar y demás. El día siguiente era domingo y la ciudad estaba muerta, no había nada que hacer aparte de caminar, ir por café y pastel, caminar más y comer. Fuimos a un parque enorme que no pudimos recorrer en su totalidad. La verdad es que estuvo bien, habíamos estado corriendo un poco en los últimos días y un día sin casi hacer nada se agradece. Esa sería su última noche en Europa.









Parece carne cruda pero no, son las especias




Temprano nos fuimos para Amsterdam, había comprado un boleto para las 2 de la tarde, pero después de haber visto lo mal que se podía poner el trafico a las afueras de Bremen cambié el boleto para casi las 9 de la mañana. El vuelo de Amsterdam era a las 10 de la noche. Llegamos a la 1:30 por lo que fuimos a Haarlem. Al llegar nos dimos cuenta que no había casilleros para el equipaje en la estación del tren (Si hay pero por dentro ¿cómo se suponía que debía hacer?), me quedé cuidando las maletas mientras los mandé al centro a que conocieran, puesto que vale la pena, yo ya había ido antes.

Regresaron y nos fuimos al aeuropuerto. Ellos dejaron sus maletas y les dieron sus pases de abordar y yo fui a que a mi me sellaran el boleto de Ryanair certificando que no necesito/tengo visa para mi siguiente destino. Hicimos migración juntos, el chico era lindo, pero lo que se dice lindo. Mi madre me dijo que era el mismo que los había atendido cuando llegaron y que era muy serio... pues conmigo no. Primero trató de hablarme en un español muy precario, cuando le dije que hablaba inglés se puso muy sonriente y a pesar de haber más gente atrás comenzó a platicar conmigo. Me preguntó que si sólo había visitado Amsterdam y cuando le dije que no, que había visitado varias ciudades en Países Bajos incluyendo los tulipanes en primavera me dijo que jamás había estado en Keukenhof y me pidió que le enseñara fotos del lugar, vamos, un amor de chico... debí darle mi teléfono.

Después de pasar migraciones nuestras puertas de embarque estaban de lados opuestos, así que con un abrazo nos despedimos, ya nos veríamos el próximo año. Ellos debían de regresar a sus vidas en México y a mi se me habían acabado los días Schengen por lo que partiría a visitar a mi amiga Eli a Irlanda para pasar 5 semanas.

No hay mucho que contar, el vuelo se retrasó y en el control de pasaporte casi no me dejan entrar. Me cuestionaron sobre todo lo que iba a hacer aquí, me hicieron las mismas preguntas de forma diferente como 3 veces y al final me puso en el pasaporte que me darían permiso de quedarme en el país hasta la fecha del vuelo de salida que le mostré. Si me dejó entrar es porque tenía una carta de aceptación para estudiar en Hungría, pero eso ya es otra historia.


Llegué a la media noche por lo que me fui al área de comida para dormir hasta la madrugada, en cuanto saliera el sol partiría a Armagh.

Mi cama esa noche

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